JESUS EL CRISTO

JESUS EL CRISTO
Gnosis por Samael Aun Weor

sábado, 23 de abril de 2011

EL MOTIVO DE LA EXISTENCIA

EL MOTIVO DE LA EXISTENCIA

Nosotros estamos viviendo en este mundo por algún motivo, para algo, por algún factor especial. Obviamente, en nosotros hay mucho que debemos ver, estudiar y comprender, si es que anhelamos saber algo sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia vida.

Trágica es la existencia de aquel que muere sin haber conocido el motivo de su vida.

Cada uno de nosotros debe descubrir, por sí mismo, el sentido de su propia vida, aquello que lo mantiene prisionero en la cárcel del dolor. Ostensiblemente, hay en cada uno de nosotros algo que nos amarga la vida, y contra lo cual necesitamos luchar firmemente.

No es indispensable que continuemos en desgracia; es impostergable reducir a polvareda cósmica eso que nos hace tan débiles e infelices.

De nada sirve engreírnos con títulos, honores, diplomas, dinero, vano racionalismo subjetivo, consabidas virtudes, etc., etc., etc. No debemos olvidar jamás que la hipocresía y las tonterías y vanidades de la falsa personalidad, hacen de nosotros gentes torpes, rancias, retardarias, reaccionarias, incapaces de ver lo nuevo".

"La vida práctica como escuela, es formidable, pero tomarla como un fin en sí misma, es manifiestamente absurdo.

Quienes toman la vida como un fin en si misma, tal como se vive diariamente, no han comprendido la necesidad de trabajar sobre sí mismos para lograr una transformación radical.

Desgraciadamente, las gentes viven mecánicamente, nunca han oído decir algo sobre el Trabajo Interior.

Cambiar es necesario, pero las gentes no saben cómo cambiar; sufren mucho, y ni siquiera saben porque sufren. Tener dinero no es todo; la vida de muchas personas ricas suele ser verdaderamente trágica".

"Estudiemos esta situación más detenidamente. Necesitamos saber que es la vida. Cada cual es libre de opinar como quiera.

Digan lo que digan, ciertamente nadie sabe nada; la vida resulta un problema que ninguno entiende".

"Combinar Estados Interiores con acontecimientos exteriores en forma correcta, es saber vivir inteligentemente.

Cualquier evento, inteligentemente vivenciado, exige su correspondiente estado interior específico. Empero desafortunadamente, las gentes cuando revisan su vida, piensan que esta en sí misma está constituida exclusivamente por eventos exteriores.

¡Pobres gentes! Piensan que si tal o cual acontecimiento no les hubiese sucedido, su vida habría sido mejor.

Suponen que la mala suerte les salió al encuentro, y que perdieron la oportunidad de ser felices.

Lamentan lo perdido, lloran lo que despreciaron, gimen recordando los viejos tropiezos y calamidades.

No quieren darse cuenta las gentes de que vegetar no es vivir, y que la capacidad para existir conscientemente, depende de la calidad de los estados interiores del Alma.

No importa, ciertamente, cuan hermosos sean los acontecimientos externos de la vida; si no nos encontramos en tales momentos en el estado interior apropiado, los mejores eventos pueden parecernos monótonos, cansones, o simplemente aburridores.

Alguien aguarda con ansiedad la fiesta de bodas, es un acontecimiento, mas podría suceder que se estuviese tan preocupado en el momento preciso del evento, que realmente no gustase en ello ningún deleite, y que todo aquello se tornase tan árido y frío como un protocolo.

La experiencia nos ha enseñado que no todas las personas que asisten a un banquete o a un baile, gozan de verdad.

Nunca falta un aburrido en el mejor de los festejos, y las piezas más deliciosas alegran a unos y hacen llorar a otros.

Muy raras son las personas que saben combinar, conscientemente, el evento externo con el estado interno apropiado.

Es lamentable que las gentes no sepan vivir conscientemente; lloran cuando deben reír, y ríen cuando deben llorar."

"Cualquiera puede formarse una rica cultura intelectual, más son muy pocas las personas que han aprendido a vivir rectamente.

Cuando uno quiere separar los Eventos exteriores de los estados interiores de la Conciencia, demuestra concretamente su incapacidad para existir dignamente.

Quienes aprenden a combinar conscientemente, eventos exteriores y estados interiores, marchan por el camino del éxito.


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