JESUS EL CRISTO

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Gnosis por Samael Aun Weor

sábado, 12 de febrero de 2011

LA PARABOLA DEL HIJO PRODIGO...


DR. MAURICE NICOLL
ENSEÑANZAS DEL CUARTO CAMINO

INTERPRETACION PSICOLOGICA DE LA PARABOLA DEL HIJO PRODIGO...




LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO.



LA ESENCIA Y EL VIAJE DE RETORNO

La siguiente cita es interesante en vista del tema de los recientes comentarios.

La damos a continuación:

"Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu". (Isaías, LVII, 15).

Sea cual fuere su significado, sugiere que un hombre que está lleno del amor de sí, que nunca cuestiona su propia importancia, no será capaz de ascender en la Escala de Ser a un nivel más elevado de desarrollo.

Probablemente el autor de la cita esta en un nivel más alto porque dice que "habita en la altura y la santidad".

Para ascender a ese nivel, una persona debe ser aparentemente humilde y quebrantada o contrita.

Sabemos que en este mundo hay vidas ascendentes y descendentes, y no cabe dudar que también las haya en el otro mundo.

Pero sabemos específicamente que en el Trabajo el ascenso significa algo definido.

Quiero decir que sabemos que en una octava ascendente —Do, Re, Mi— se va de lo que es más burdo a lo más fino, y que siempre se empieza con el Do pasivo.

Ahora bien, ¿imaginan al amor de si como algo pasivo?

¿Dirían que es humilde y contrito?

Obviamente, el amor de sí y toda su descendencia —orgullo, vanidad, poder, egotismo y todo lo demás, nada tienen de contrito y de humilde.

Un hombre no ascenderá con su ayuda a un nuevo ser.

Pues bien, el Do pasivo significa que cualquiera sea aquello a que se refiere, es algo sobre lo cual puede actuar lo que esta más alto en la escala.

Cede ante lo que está más alto que él mismo.

Por otra parte, el Do activo significa que sea lo que fuere, actúa sobre alguna otra cosa, y nada actúa sobre él.

Consideremos el alimento 768 que es tomado por el cuerpo.

Sobre el actúan los jugos digestivos.

Es decir, es pasivo, porque se somete a las acciones que rompen el alimento en materias más finas y, por lo tanto, más inteligentes y más útiles que pasan a la sangre, mientras que todo lo que es inútil es desechado.

Esto es lo que el Trabajo ha de hacemos psicológicamente, si solo lo permitiéramos.
Pero el amor de si hará lo imposible para impedir que esto suceda.

En el caso de la Octava-Alimento, el primer paso es la transformacion del Do pasivo 768 —que es el alimento ordinario— en materias más altas clasificadas con el numero 384; y así en adelante, etapa tras etapa, hasta la materia 12.

Si 768 entro como un Do activo, solo puede descender en la escala de materias, volviéndose cada vez más denso y, por lo tanto, mas estúpido y menos útil.

Así ocurre psicológicamente con quienquiera cuyo amor de si no regenerado, no enfrentado y no combatido, es dominante, porque esto obstaculiza el camino hacia la octava ascendente.

El amor de si no es pasivo y no permite que se actúe sobre él.

Ahora bien, ya que la Esencia desciende de un "plano superior" y por último se encierra en un cuerpo de sangre y carne, en el Hombre la octava ascendente debe existir en relación con este descenso.

Aquí se sostiene la idea que la Esencia, por haber descendido, debe ser capaz de re-ascender —esto es, de desandar el camino de su descenso—.

Si la Esencia re-asciende y el centro de gravedad de la conciencia de un hombre y de su ser estuviesen verdaderamente en la Esencia en lugar de estar en la Personalidad, luego el re-ascenso de la Esencia seria asimismo el ascenso del hombre al nivel de su origen.

Sería el viaje de retomo.

Esa idea del "viaje de retorno" se menciona en varios lugares en la antigua literatura esotérica, como en el Himno de la Vestidura de Gloria en los escritos gnósticos, y hay obviamente una referencia en la parábola del Hijo Prodigo en los Evangelios (Lucas, XV 11-32).

El Hijo Prodigo, que con toda probabilidad era un hombre que había satisfecho todos los deseos de su amor de sí y encontró que todo sabia a nada y nada era real —tal vez haya sido un multimillonario— es descrito como alguien que "vuelve en sí".

Se dio cuenta de una manera u otra que no seguía un buen rumbo y que había llegado al fin de las cosas.

Todo carecía de sentido, como suele ocurrir cuando el único objeto de la vida es la satisfacción del amor de sí y sus ambiciones.

Por eso dice, luego de haber vuelto en sí:

"Me levantare e iré a mi padre, y le diré:

Padre, erre el blanco."

Así se levanto y se llego a su padre.

No quiere decir su padre terrenal.

Su padre se regocija y dice:

"Hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado."

Habrán de ver la significación de estas palabras, muerto y perdido.

Cuando un hombre vuelve sobre sus pasos y, dejando a la Personalidad tras él, empieza a moverse en dirección a la Esencia, deja de estar muerto o perdido.

Buscando el desarrollo de la Esencia por medio del hombre interno, y alejándose de las falsedades e insinceridades y profesiones hueras del hombre externo, empieza a estar vivo en lugar de estar muerto — interiormente, en espíritu—.

Ya se da cuenta de lo que tiene que hacer, de lo que en él es espurio, de lo que tiene que observar y lograr que se vuelva cada vez más consciente y de aquello sobre lo cual debe trabajar, y de aquello de lo cual debe despojarse y dejarlo tras sí.

Ya no está más perdido, andando a la deriva y sin meta alguna a través de los anos.

Ahora tiene un rumbo. Ha partido para un verdadero viaje.

Es un viaje muy largo, pero no tardara en sentir que recibe ayuda.

Por eso en la parábola se dice:

"Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le beso."

La frase "cuando aún estaba lejos" indica que el viaje desde la Personalidad a la Esencia es muy largo.

La misericordia y el ser bien recibido señalan la ayuda.

Ocurre como si el Trabajo estuviese hablando, y diciendo que cuando un hombre vuelve verdaderamente en sí —esto es, cuando se recuerda a sí mismo y se reconoce— sabe que no es la persona que siempre pretendió ser, o aquella que ha tomado por sí mismo, y que ha seguido un rumbo equivocado y trata de mantenerse en el.

Es curioso que esa parábola es llamada la del Hijo Prodigo. .

¿De qué era prodigo?

Algunas personas dicen seriamente que se refiere al dinero.

Lo toman sensual, literalmente, e imaginan que fue usada por padres avaros que se alimentaban de algarrobas.

Habrán notado que la palabra "Prodigo" no aparece en la parábola.

Es en realidad una parábola acerca de un hombre que, por más que haya tenido éxito, descubre que la vida no le dio lo que esperaba y, al darse cuenta que debe tener otro origen que la vida, lo cual no tiene sentido tomado por sí mismo, y debe hacer otra cosa además de vivir, emprende el camino para librarse de toda la falsedad que la vida y sus modalidades han depositado en él, y despojarse de todas las actitudes que su vanidad y sus ilusiones sobre si mismo han forjado en el.

Es en realidad una parábola acerca del retorno al origen de uno mismo —no el retomo a la madre, sino a algo que esta mas allá y es diferente—.

El hombre ha descubierto su verdadero origen. Ha descubierto la Esencia.

Toda su vida emocional empieza a cambiar.

Se ha asido de la cuerda que cuelga por encima de su cabeza —no porque le hayan hablado de ella, sino saltando el mismo, mediante un esfuerzo que le es propio, por medio de un acto interior de su hombre interior—.

En relación con esta comprensión de nuestro origen vertical, que es distinto de nuestro origen temporal, y el resultante reconocimiento de uno mismo, daré algunas citas, sin comentario alguno.

Cristo dijo: "No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra" (Mateo, XXIII, 9).

Cuando su madre le habla del milagro del agua convertida en vino, le dice:

"¿Que tienes conmigo, mujer?" (Juan, II, 4).

En otro lugar dice:

".¿No sabéis que vosotros todos sois hijos de Dios?"

Daré un breve extracto de la Literatura Hermética (Hermética, Libro 1).

El autor se refiere al Creador estableciendo los ciclos de nacimiento y muerte de todos los seres vivientes que tienen lugar en la tierra, incluso el del Hombre.

Pero el Hombre es diferente de todo el resto de la Vida Orgánica —acerca de la cual hablaremos dentro de un momento—.

El Hombre tiene dentro de si algo más que los animales y esto tiene que llegar a saberlo.

Tiene mente sobre y por encima de los sentidos.

"Que el hombre, que tiene mente en el, reconozca que es inmortal...

Aquel que se ha reconocido a si mismo entra en aquel Dios que está arriba."

Agrega que aquellos que no lo hacen, vagan por las tinieblas del mundo de los sentidos y repiten dentro de el su renacimiento.

Por último, en la visión de Jacob tenemos la escala que se extiende entre el Cielo y la Tierra, con figuras que ascienden y descienden:

"Y Jacob sonó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella"
(Génesis, XXVIII, 12).

Piensen por si mismos lo que señalan estas pocas referencias.

Ahora bien, vemos que nada de lo que se dijo más arriba puede aplicarse similarmente a la Personalidad.

Quiero decir, no hay viaje de regreso por via de la Personalidad, porque está en el nivel de la vida y fue creada por la vida.

No hay, por lo tanto, ascenso en la Escala de Ser por medio de la Personalidad.

No descendió a esta vida-tierra tal como lo hizo la Esencia, sino que fue hecha por la vida.

El principal problema que nos plantea la Personalidad es el de hacer, eventualmente, su poder casi insignificante a voluntad.

Entonces se la puede emplear.

Retornemos ahora al origen de la Esencia.

Entendemos que la Vida Orgánica se origino en el nivel de inteligencia representado visiblemente por el Sol.

Es más sencillo emplear el término "Sol".

Le fue necesario al Sol crear una película viviente y sensible sobre la tierra capaz de recibir las influencias que descienden por el Rayo de Creación y hacerlas llegar al punto terminal de nuestro Rayo particular —a saber, la Luna—.

Tendremos que hablar en términos de alegoría.

El Sol estaba deseoso de emprender esta tarea, pero solo a condición recibir algo como recompensa por todo su trabajo de planificar, crear, experimentar y mantener la sensible película de la Vida Orgánica sobre la tierra.

Con este propósito, después de haber hecho que las condiciones en la tierra fuesen convenientes, creó al Hombre como organismo capaz de desarrollo propio.

Esto es, dio al Hombre más de lo que era necesario.

Esta creación especial era puramente experimental.

Podía fracasar.

Lo importante era que si un número suficiente de seres humanos se desarrollasen a sí mismos mas allá de lo que era necesario para existir y sobrevivir en la tierra, podían elevarse en la Escala de Ser hasta el nivel de lo que es representado por el Sol.

El Sol recibiría entonces algo por sí mismo. Además, con este fin, cierta clase de enseñanza que imparte instrucciones para el auto-desarrollo, fue sembrada en la tierra en lugares y épocas convenientes.

Debido al nivel de la inteligencia del Hombre no podían ser impartidas excepto de una manera difícil y deformada.

Esto es lo que significa las Influencias C provenientes del Círculo Consciente de la Humanidad y que se transforman inevitablemente en Influencias B en la tierra.

El problema reside en nuestro pensar ordinario, que no puede abarcar los opuestos aunque lo puedan hacer los Centros Superiores.

Por lo demás, la Vida Orgánica fue creada como una clase de fabrica de dolor en la cual todo debe esforzarse continuamente o sufrir de diferentes maneras, y todo ello, el nacimiento, el dolor, la muerte, el sufrimiento y el temor, y también las emociones negativas y la ansiedad, producen vibraciones que son alimento y sustento para el crecimiento de la Luna.

Tal es, muy brevemente, nuestra situación en la Vida Orgánica sobre la tierra.

Pablo se refiere en algún lugar a toda la creación gimiendo a una, en la espera del nacimiento de los Hijos de Dios.

Dice:

"Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios... porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora..."
(Romanos, VIII, 19, 22).

No se conoce en que escuela Pablo recibio su enseñanza, pero su frase parece similar a lo que ensena el Trabajo.

Asimismo se encuentran similares indirectas desparramadas por los Evangelios.

El Hombre, por lo tanto, por ser distinto a las otras formas de vida, tiene una posibilidad en este mundo de sufrimiento, dolor y peligro, y su posición no es tan desesperada.

Tiene en el aquello que viene de lo alto, aunque por estar dormido ha olvidado su origen y solo cree en sus sentidos.

Si desarrolla sus vínculos con lo que viene de lo alto, luego de haber desarrollado primero los vínculos necesarios con lo que viene de la vida, puede ascender al nivel de su origen.

Cabe suponer que el término "Hijos de Dios" se refiere a aquellos que han sufrido este desarrollo, y ascendieron a otro nivel de experiencia.

Tanto los Evangelios como el Trabajo nos dan instrucciones para que podamos emprender ese ascenso.

Si se pondera lo que se dio, por ejemplo, en el Sermón del Monte, nos convenceremos que no es el amor de si ni las diversas formas groseras o sutiles en las cuales puede manifestarse las que señalan el camino hacia el ascenso.

Como punto de partida se necesita otro amor.


MAURICE NICOLL

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